Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘periodismo’

Imagínese que se encuentra en la orilla de un río. Hace un día soleado, ideal para un paseo por la naturaleza. El agua baja rápidamente y arremete contra las piedras. Puede sentir el murmullo mientras descansa. Ha estado horas caminando. Por eso, ahora tiene sed, pero el único recurso que tiene a su alcance es el propio río. ¿Se fiaría usted del agua de ese río si no supiese a ciencia cierta si es o no potable? En tales circunstancias, ¿bebería o preferiría aguantarse la sed?

Situaciones como la descrita en el párrafo anterior ocurren cada día en esta sociedad. El ser humano, curioso por naturaleza, tiene sed de conocimiento. Quiere estar informado, saber qué ocurre a su alrededor y reforzar su perspectiva del mundo. Sin embargo, se empapa día a día de litros de información sin estar completamente seguro de si es o no potable. El medio en el que deposita su confianza quiere mantenerlo fiel y trata de explicar en cada artículo periodístico de dónde proceden sus aguas. Es la forma de decirle a los receptores que se puede beber. El origen de todo río es su nacimiento, el agua clara que procede de la montaña. A medida que avanza en su camino hacia el mar entran nuevos actores en juego: los afluentes. Análogamente, en periodismo, las fuentes son el origen de la información, ya sea el agua clara de montaña o los afluentes, que en ocasiones están contaminados. Las fuentes son el origen, pero por sí solas, no sostienen la credibilidad del ciudadano. Hace falta algo más.

Por ejemplo, la información a través de Internet mediante blogs, redes sociales, páginas web y foros, se ha disparado en los últimos años. Es cierto que este producto ha roto jerarquías. Con más de 1.700 millones de usuarios conectados a la red, la cantidad de información es inmensa, supera con creces a la recopilada durante siglos. El río se ha convertido en un océano. Y ahora hay que saber nadar muy bien. En internet hay millones de fuentes, tantas que es fácil perderse si se quiere llegar al origen. Pero muchas fuentes no es sinónimo de agua potable. Esto provoca que sin criterio, Internet tenga la capacidad de envenenar una y otra vez. No es nada extraño observar sitios web repletos de esoterismo, chismes, rumores, informaciones anónimas sostenidas en la mentira, mensajes persuasivos disfrazados de información que sirven como publicidad y distorsionan la realidad. Algunas veces, las fuentes serán completamente fiables, pero no el propio medio, por lo que es evidente que la credibilidad no depende únicamente de las fuentes. Se le otorgará mucha más credibilidad a unas declaraciones de un político en las versiones digitales de The New York Times, El Mundo o El País, que a las mismas declaraciones en un blog de un usuario común. Como vemos, el prestigio del medio y en definitiva, el prestigio de los periodistas que allí trabajan, es la base sobre la que se sostiene la credibilidad de la potabilización de esa información.

Un buen periodista debería de ser, al fin y al cabo, una planta potabilizadora. Una planta que no siempre podrá operar a pleno rendimiento, puesto que las limitaciones de tiempo y espacio son enormes. Pero que por ganar y mantener su credibilidad, intentará frenar en la medida de lo posible las impurezas que llegan desde los diversos afluentes. Si consigue potabilizar la información y dar esa confianza a sus lectores, éstos beberán de su manera de informar.

No obstante, ese proceso de potabilización es enormemente complicado. Especialmente en periodismo especializado, por ejemplo en periodismo científico, dónde la fuente usa un lenguaje diferente al del periodista, que debe saber interpretar y transformar para que pueda ser bebido. Uno de los mayores problemas en esta clase de periodismo procede de la concepción de ciencia como verdades absolutas. Es decir, la idea preconcebida de que si el afluente procede de la ciencia, estará limpio al 100%, porque en ciencia sólo vale la verdad. Esto es un gran reto para la planta potabilizadora, porque el agua parece limpia, transparente, pero no siempre lo está. Los científicos son personas y, por tanto, también se mueven por intereses. Los datos, a no ser que estén manipulados, son verdades absolutas, pero las interpretaciones, no. En casos tan controvertidos como el cambio climático, la deforestación de una parcela para edificar, la investigación con células madre embrionarias o la clonación, no es nada extraño obtener diversas interpretaciones. La ética, la ideología política, el sentimiento religioso, así como otros factores personales, pueden influir en las declaraciones de los expertos. Este sesgo perspectivista llega al periodista que debe saber usar sus fuentes y extraer la información que interesa realmente a su público. Sin duda, este paso es el más importante y más complejo de la profesión de periodista científico. Hay que elegir a las fuentes, entenderlas bien, analizar si hay mensajes entre líneas en aquello que expresan y crear una información limpia que pueda ser bebida.

Por último, destacar el hecho de que la planta potabilizadora es un ser humano, con sus limitaciones, virtudes y defectos. Al filtrar la información, también tendrá sus intereses personales o principalmente, los intereses del medio para el que trabaja. Alguna vez dejará pasar aguas que desde su punto de vista pueden beberse, porque también su lector desea contaminarse con ellas. Otras veces, simplemente habrá sido engañado o persuadido por la fuente, ofreciendo los intereses de la misma. Ante este reto, un periodista científico, y un periodista en general, deberá presentar un alto grado de madurez. La habilidad periodística, ganada por los años, será fundamental para desarrollar un alto grado de criterio. El criterio periodístico y las preguntas hacia las fuentes serán el motor de la planta potabilizadora. De todas maneras, siempre quedarán impurezas. ¿En qué aguas prefiere beber usted?

Read Full Post »

La prensa escrita, al igual que todos los procesos del universo desde la vida a las estrellas, ha sido, es y será un fenómeno en evolución condicionado por una serie de factores externos. La existencia de un proceso evolutivo hace que no sea posible entender las características de la prensa actual sin el conocimiento de los factores históricos del pasado, ya que éstos la fueron moldeando hasta llegar a la estructura que todos conocemos.

Inicialmente la prensa estaba en manos de la corona, siendo un privilegio de la misma, pero esta situación cambia con las revoluciones liberales del siglo XIX, naciendo una prensa dirigida por los líderes de los partidos políticos hacia las élites del país. Desde el poder político se tomó conciencia de la importancia del periodismo para influir en la opinión pública y así surgieron periódicos abiertamente partidistas. En el último tercio del siglo, esta prensa de opinión o de partido se vio desplazada ante la aparición del periodismo informativo dirigido por empresas que se plantearon el periodismo como negocio y tenían como interés ampliar el número de lectores. Los primeros periódicos de este estilo son Las Novedades, la Correspondencia de España y El Imparcial fundado por Eduardo Gasset, en los cuales predomina la información.

El Imparcial en 1895En 1880 se produjo el invento del telégrafo que permitió la conexión con ciudades como Londres, París o Nueva York y la consiguiente recepción inmediata de noticias procedentes del extranjero. En este contexto surgieron nuevos periódicos como La Vanguardia de Barcelona (1881) y nueve años más tarde El Heraldo de Madrid. Durante esta década, hay que destacar el aumento de las tiradas, principalmente en los periódicos que imprimían en prensas de papel continuo: El Imparcial y El Liberal (fundado en 1879 por un grupo de periodistas escindidos de El Imparcial) abaratando los costes de producción y llegando a públicos más amplios. Ambos medios defendían el status quo del régimen, el sistema de turno pacífico entre conservadores, dirigidos por Cánovas, y liberales de Sagasta, durante la Restauración.

En julio de 1888 El Liberal publicó en portada el crimen de la calle Fuencarral, un asesinato de una mujer de la burguesía madrileña que fue amplificado por la prensa ante el interés popular. Los periodistas formaron parte de las investigaciones sobre el crimen y mostraron las declaraciones de la criada antes del juicio correspondiente. Los demás periódicos se unieron a la publicación del caso, iniciándose una auténtica guerra de tiradas entre competidores con el empleo de grandes titulares con el seguimiento masivo de la sección de Sucesos. La historia acabó con la última ejecución pública de la historia de España, la ejecución de la criada por garrote vil, teniendo un gran impacto popular.

En 1898 se desarrolló la Guerra de Cuba con tiradas que superaron los 100.000 ejemplares al día, aunque muy inferiores a las de países como Reino Unido, Francia o EEUU debido al alto nivel de analfabetismo en nuestro país. Los periódicos se llenaron de patriotismo en lo que se consideraba defender el honor nacional. Día tras día aparecían burlas hacia el ejército americano que era considerado insuficiente, llegando a propagar que España debería invadir Estados Unidos tras la guerra. La sociedad siguió muy de cerca el conflicto alimentándose de esperanzas y orgullo nacional por el efecto provocado por la prensa seguidora del régimen. Sin embargo, la realidad era muy diferente y se perdió la guerra estrepitosamente tras un combate desigual ante los modernos  acorazados americanos. Tras el desastre del 98, la sociedad española se hace consciente del atraso, inundados por un sentimiento pesimista de nación moribunda, apareciendo el regeneracionismo: España necesita una serie de reformas políticas, económicas y sociales para la regeneración del país.

Con el nuevo siglo, apareció el semanario ABC (1903) convirtiéndose en diario en 1905. Se trataba de un diario de ideología liberal conservadora, presentaba a la monarquía como eje y contó con una gran inversión en sus inicios. Con el ABC nació un nuevo concepto de periodismo con la inclusión de fotografías, el de los diarios gráficos. Centró sus primeras ediciones en el joven Alfonso XIII y las posibles candidatas a Reina de España, llegando a realizar una encuesta en la que la futura reina Victoria Eugenia ganó con diferencia a las otras princesas.

Atentado al rey Alfonso XIII en la calle Mayor de Madrid, publicada en ABC, 1906El 31 de mayo de 1906 tuvo lugar la boda entre Alfonso XIII y la princesa Victoria Eugenia de Battenberg en Madrid. Tras la ceremonia, la carroza real sufrió un atentado al estallar una bomba escondida en un ramo de flores lanzado por el anarquista Mateo Morral en la Calle Mayor. Los reyes resultaron ilesos pero el atentado se saldó con una veintena de muertos y unos cincuenta heridos. Un fotógrafo entre la multitud había captado el momento de la explosión y envió la foto a ABC por la que recibió 300 pesetas, una cantidad impensable para la época. Al día siguiente la foto aparece en portada, la repercusión de esta nueva prensa hace que el interés por leer y escribir se fuese contagiando entre la sociedad.

Ese mismo año se produjo la asociación de El Heraldo de Madrid, El Liberal y El Imparcial para hacer frente a la nueva competencia. En 1910 surgía El Debate, gestionado por el Cardenal Herrera Oria y la Asociación Católica Nacional de Propagandistas a partir de 1911, era un periódico de ideología católica liberal que fue publicado hasta 1936 siendo incautado por el Frente Popular. Al acabar la guerra intentó reaparecer, pero Franco no aceptó su reedición por haber apoyado a la República. La versión más popular de El Debate, el periódico Ya, pudo ser publicada durante el franquismo siendo la heredera del anterior. Otro diario importante del primer tercio del siglo XX fue El Sol, símbolo de ese hombre nuevo que encarnaría los ideales de la II República. Era un diario noticiero de clara influencia política, incluyendo diversas secciones con la referencia intelectual de Ortega y Gasset. Se propagaba el republicanismo, como solución a los problemas del país, recibía el apoyo del PSOE y las clases populares. Incluía suplementos semanales especializados con colaboraciones de científicos de la generación de 1914.  

En 1923 llegó la dictadura de Primo de Rivera tras el golpe de estado del mismo, produciendo un retroceso en la calidad de la prensa debido a la censura previa. El apoyo de Alfonso XIII a la dictadura provocó que a la caída de ésta, su impopularidad llevase al país a la victoria republicana en las ciudades, proclamándose la II República el 14 de abril de 1931. La República fue bienvenida en un principio por la mayoría de la prensa, excepto la redacción de ABC por su ideología monárquica, pero durante la misma, cada vez más, estuvo recibiendo grandes críticas tanto por los sectores de izquierda como por los de derecha. La libertad de prensa y las diferentes corrientes mantuvieron debates interesantísimos que configuraron un periodismo muy rico, característico de una etapa de movilización política.  

Posteriormente, con la llegada de la Guerra Civil Española (1936-39) entramos en una época oscura para el periodismo en la que se produjeron numerosas incautaciones por parte de ambos bandos. La prensa del bando nacional se organizó con una sola voz dirigida por Franco en la que se armonizaban falangistas, tradicionalistas, militares, católicos, etc. mientras que en la prensa republicana se aglutinaban muy diferentes ideologías: comunistas, socialistas, anarquistas, etc. dirigidos por los sindicatos y partidos políticos.

Portada del ABC el 1 de abril de 1939Al término de la contienda, un régimen autoritario se instauró en España, desapareciendo la libertad de prensa: todos los medios de comunicación fueron controlados por el régimen. En 1939 aparecieron RNE así como otras veinte emisoras de radio con el sello de falange, por otro lado, nació la agencia EFE creada por Franco para asegurar la unidad de la información. En estos primeros años del franquismo, las aspiraciones totalitarias estaban aún patentes y nacieron los noticiarios para el monopolio de la información. Tras la II Guerra Mundial, España se convierte en un país aislado y asolado por la pobreza generalizada, sin tener conocimiento del exterior. Para combatir el aislamiento, el Jefe del Estado hace uso de los medios para propagar el nacionalismo antieuropeísta como respuesta.

Dos décadas después, con el llamado aperturismo y desarrollo de la economía nacional, el ministro Manuel Fraga cambia la política de información haciendo desaparecer la censura previa en 1966. Se abre un espacio de debate entre las diferentes corrientes del régimen: tecnócratas, Iglesia, falangistas, monárquicos (ABC), etc. Sin embargo, las posturas contra el régimen siguen siendo perseguidas. En 1975 Franco fallece y se hace visible una sociedad que quiere cambios tras cuarenta años sin libertades.

Portada de Diario 16 tras las elecciones de 1982 Acto seguido, Juan Carlos I se convierte en Rey de España y rápidamente entramos en la transición. En un contexto de crisis económica, la sociedad se involucra plenamente con los cambios que está realizando políticamente el país. La prensa existente durante el franquismo se organiza cubriendo las necesidades informativas del centro-derecha y los periódicos defensores del régimen van desapareciendo poco a poco. Por el contrario, aparece una nueva prensa para cubrir a los sectores de centro-izquierda: así nacen El País y Diario 16. Una nueva generación de periodistas procedentes de las facultades de Navarra, Barcelona y Madrid irrumpe en el mundo del periodismo. La sociedad sigue las elecciones de 1977 con detenimiento y en la Constitución de 1978 se reconoce la libertad de prensa y su plena introducción en una sociedad democrática. La competitividad entre los diferentes medios de comunicación provoca desapariciones de periódicos y la fusión de los medios en grupos.

Actualmente estamos viviendo el estancamiento de la prensa escrita ante el imparable avance de Internet como fuente de información de las nuevas generaciones. Ante esta situación se hace visible la necesidad de una transformación hacia nuevas formas de atraer lectores en las próximas décadas, al igual que cuando aparecieron la radio y la televisión que el periodismo sobrevivió evolucionando hacia nuevos estilos especializados en la opinión y el análisis crítico. Hoy día el 72% de la prensa diaria se aglutina en torno a tres grandes grupos. El comunicador ha ido creciendo con los años, desapareciendo el periodista tradicional. Internet se convierte cada vez más en el gran protagonista de una sociedad que tiene un problema importante con la sobreinformación: en un día se recibe más información que en toda una vida del siglo XVIII. Parece ser que Internet debe ser la revolución encargada de dirigir, en el futuro, a la sociedad de la información hacia la sociedad del conocimiento. La humanidad, y con ella la prensa, están viviendo una nueva era, la era digital.

Read Full Post »